Archivar en julio 2014

CASBLIP – Alta tecnología para personas ciegas

La Universidad Politécnica de Valencia ha coordinado el proyecto europeo CASBLiP, orientado al desarrollo de ayudas cognitivas para invidentes. Se han creado dos prototipos que integran la más avanzadas tecnologías de visión artificial, mecanismos de análisis acústicos y sensores para la adquisición de información 2D que ayudan a las personas invidentes moverse tanto en espacios abiertos como cerrados

La Universidad Politécnica de Valencia, a través del Centro de Investigación en Tecnologías Gráficas (CITG), ha liderado CASBLiP (Cognitive Aid System for Blind People), un proyecto europeo orientado al desarrollo de ayudas cognitivas para personas ciegas, desarrollado durante los últimos tres años.

CASBLiP nació con el objetivo de diseñar una herramienta tecnológica que permita a las personas invidentes la integración en la vida social mejorando su calidad de vida y aportándoles herramientas adicionales a las que ya poseen – bastón, perros, etc.- para mejor su movilidad.

El 1,9% de la población europea tiene discapacidad visual, total o parcial, motivo por el cual la Universidad Politécnica de Valencia y sus socios decidieron abordar la investigación, mezclando para ello metodologías basadas en visión artificial, mecanismos de análisis acústicos, sistemas de posicionamiento GPS/HPS y sensores para la adquisición de información 2D.

Como resultado de este proyecto, se han creado dos prototipos que integran la más avanzadas tecnologías y que, conjuntamente con sistemas GPS, permiten a personas invidentes moverse tanto en espacios abiertos como en espacios cerrados, detectando la presencia de objetos móviles y permitiéndoles diferenciar entre espacios abiertos (pasillos por donde puedan circular), y objetos estáticos a distancias comprendidas entre 0,5 y 15 metros.

Todas las pruebas desarrolladas en CASBLiP se realizaron contando con el apoyo de personas invidentes de diferentes perfiles y edad, mezclando distintos escenarios y usando técnicas de representación 2D y 3D.

El proyecto, liderado por la UPV, ha sido desarrollado gracias a fondos europeos, con la participación de otros 6 socios europeos: la Universidad Politécnica de Le Marche (Italia), la Universidad de La Laguna (España), la Universidad de Bristol (Inglaterra), SIEMENS (Alemania), el Instituto Francesco Cavazza (Italia) y DBSV (Alemania).

La conclusión a la que se ha llegado tras 3 años de investigación, implementación e integración ha sido que, gracias al gran desarrollo cognitivo de estas personas, junto con el interés y motivación que tienen por mejorar su estilo de vida, es posible ayudarles mediante herramientas tecnológicas hasta llegar a conseguir una integración, casi total, en la sociedad moderna.

En verano… ¿proteges tus ojos lo suficiente?

Crema solar, una gorra para evitar insolaciones, agua para mantenernos hidratados… Todas estas medidas, importantísimas, las tomamos casi instintivamente cuando llega el verano para disfrutar del sol sin riesgos, pero ¿sabías que tus ojos también necesitan cuidados especiales en esta época del año?
La visión debe cuidarse durante todo el año, pero si hay una estación en la que debemos prestar especial atención a nuestros ojos y ser muy serios a la hora de tomar precauciones para protegerlos, esa es el verano. Desde el IMO queremos contribuir a que disfrutes del sol y de todas las refrescantes actividades que puedes llevar a cabo durante las vacaciones estivales con la máxima seguridad para tus ojos. Las medidas que deberías adoptar en esta época para cuidar la visión son tan simples como eficaces.

Bajo el sol: protege tus ojos tanto como proteges tu piel

El verano es la época de mayor radiación solar. Esto significa que los rayos ultravioleta (UV) tienen un índice especialmente elevado en esta estación, lo que se traduce en una mayor capacidad de producir lesiones en las áreas sensibles del cuerpo. Estos son los principales problemas que puede causar la exposicióna los rayos UV en los ojos:

Queratitis actínica

Aparece tras una exposición prolongada de los ojos al sol sin la protección adecuada.

¿Cuáles son sus síntomas? Dolor, fotofobia (intolerancia anormal a la luz), lagrimeo y ojo rojo. Estos síntomas suelen prolongarse durante uno o dos días y desaparecen sin dejar secuelas.

¿Cómo protegerse? Utilizando gafas de sol homologadas con filtros UV. Como protección adicional, especialmente en niños, también puede contemplarse el uso de una gorra con visera.

Degeneraciones conjuntivales

La más extendida es el pterigion, un crecimiento anormal de la conjuntiva sobre la córnea que se produce sobre todo por exposición solar y sequedad y que, en consecuencia, aparece más frecuentemente en personas que desarrollan actividades al aire libre. Se presenta como una zona elevada blanquecina en el borde interno y/o externo de la córnea.

¿Cuáles son sus síntomas? Se trata de una anomalía indolora cuyos síntomas dependen sobre todo del tamaño de la lesión. Las lesiones pequeñas pueden ser asintomáticas, pero a medida que crecen pueden generar molestias en la superficie ocular, como ojo seco, lagrimeo o sensación de cuerpo extraño. Es preciso tener cuidado con el pterigion, ya que en casos graves puede llegar a comprometer la visión.

¿Cómo protegerse? Al igual que en el caso de la queratitis, utilizando gafas de sol homologadas con filtros UV, ycomo protección adicional, especialmente en niños, usando también una gorra con visera.

Otras afecciones

Aunque aparecen con menor frecuencia que la queratitis o las degeneraciones conjuntivales, los rayos UV pueden producir también afecciones de la retina o incluso acelerar el proceso de cataratas. La medida preventiva en esta y cualesquiera otras afecciones provocadas o agravadas por la acción de la radiación solar es la utilización de gafas de sol homologadas con los filtros correspondientes.

Para proteger la vista del sol, la mejor solución es utilizar gafas que filtren los rayos UV, pero, atención: deben ser gafas homologadas.
Piscinas: cuidado con el cloro

El cloro es un agente imprescindible para mantener la salubridad de las piscinas, gracias a su acción desinfectante. Sin embargo, un exceso de cloro puede resultar perjudicial para los ojos, e incluso aun cuando la proporción de cloro sea la adecuada, en algunas personas este elemento puede producir irritación ocular, que normalmente no se manifiesta de forma inmediata, sino tras media hora de baño.

Otro riesgo de las piscinas es la proliferación de la bacteria Acanthamoeba, un organismo celular que afecta a los portadores de lentes de contacto y que produce queratitis.

Finalmente, el exceso de cloro o el baño en aguas insuficientemente tratadas multiplica el riesgo de contraer conjuntivitis.

¿Cómo protegerse? La principal medida preventiva consiste en evitar el contacto directo del ojo con el agua usando gafas de natación o de buceo que aíslen el ojo herméticamente. Si se sospecha conjuntivitis (enrojecimiento, picor, sensación de cuerpo extraño, hinchazón de los párpados, lagrimeo y secreciones, entre otros síntomas), lo mejor es acudir al oftalmólogo, quien determinará el origen de la enfermedad y establecerá el tratamiento adecuado. Recordemos que la conjuntivitis es muy contagiosa, por lo que hay que tomar precauciones para evitar transmitirla a otras personas.

Otras recomendaciones que conviene seguir para evitar las infecciones oculares en las piscinas son las siguientes:

No compartir toallas ni cualquier otro tipo de ropa u objeto que pueda estar en contacto con los ojos.
Evitar tocarse los ojos con las manos.
Evitar el baño en zonas sin señalización o sin acondicionar.
Es conveniente no utilizar maquillaje en la zona de baño.

Tus ojos también necesitan cuidados especiales en verano. Siguiendo unas recomendaciones muy sencillas, podrás disfrutar del sol con la seguridad de que no dañará tu vista.
Aire acondicionado: peligro de sequedad en los ojos

Cuando el termómetro sube insistentemente, es inevitable que la mayoría de los lugares cerrados tengan el aire acondicionado encendido, muchas veces programados con temperaturas más bajas de lo estrictamente necesario. Es preciso ser cauteloso con el aire acondicionado, ya que reseca los ojos más aún que la calefacción. Dentro de los aviones, por ejemplo, el ambiente es más seco que en el desierto.

Por otra parte, el verano es también época de alergias oculares, sobre todo las causadas por el polen de la hierba, cuyos síntomas son bastante similares a los que produce el ojo seco.

¿Cómo protegerse? La mejor solución contra la sequedad producida por el aire acondicionado consiste en usar lágrimas artificiales sin conservantes. Por otra parte, aun cuando los síntomas oculares de la alergia sean muy similares a los que produce la sequedad ocular, es importante distinguir muy bien ambas patologías, ya que tanto las medidas preventivas como los tratamientos son diferentes en ambas. Para ampliar la información sobre este tema, puedes consultar el artículo que publicamos recientemente, ¿Cómo distinguir la sequedad ocular de una alergia?, con las declaraciones del Dr. Óscar Gris, del Departamento de Córnea y Cirugía Refractiva del IMO.

Cuida también los ojos más importantes de todos: los de tus hijos

Para acabar, queremos insistir en la idea de que, si ya es importante que los adultos dediquemos algo más de atención a nuestra vista durante el verano, en el caso de los niños adoptar medidas de prevención pueden ser decisivo, ya que sus ojos son mucho más sensibles a la luz solar debido a que su cristalino filtra con menos eficacia que el cristalino de un adulto.

A ello hay que añadir que los niños son los que permanecen más tiempo en el agua de piscinas o playas, o jugando al aire libre; si lo hacen sin ningún tipo de protección en los ojos sistemáticamente, ello puede derivar a la larga en la aparición de cataratas más tempranas. Por eso es imprescindible adoptar medidas para proteger los ojos de los más pequeños, también –y sobre todo– en verano.

José María Millán reivindica la importancia de la investigación en una Jornada por la de las Enfermedades Raras


17/07/2014
El doctor José María Millán, subdirector científico del CIBERER, reivindicó la necesidad de la investigación en una Jornada por la Visibilidad de las Enfermedades Raras organizada por la empresa Genagen, FEDER y CIBERER el pasado 19 de junio en Valencia. Para Millán, que explicó la labor del centro, “es fundamental el trabajo en red en la investigación en Enfermedades Raras”. En este acto, también participaron representantes de los afectados, médicos, empresas valencianas dedicadas a la investigación en enfermedades raras y divulgadores científicos.

Crónica de la jornada

Vídeo de la intervención de José María Millán

http://www.youtube.com/watch?v=nIY316LlAiE&sns=em

Una investigación con embriones de pez da información clave sobre el síndrome de Usher, principal causa de sordoceguera

Una investigación con embriones de pez que ha sido publicada en la revista PloS One revela que el gen USH2A juega un papel determinante en el desarrollo de fotoreceptores de la retina y células cloqueares, asociado al síndrome de Usher, principal causa de la sordoceguera, según ha informado la Generalitat en un comunicado.

La investigación está liderada por la empresa Bionos Biotech, Spin Off del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe, y en ella han participado científicos de La Fe, El Hospital Joan XXIII y el Instituto de Investigación Sanitaria Rovira i Virgili.

Los ensayos realizado apuntan a que el gen USH2A, asociado al síndrome de Usher, parece jugar un papel fundamental en el desarrollo de fotoreceptores de la retina y células cloqueares, lo que suponen “un paso muy importante para el estudio en modelos animales de la enfermedad y sus posibles tratamientos” según el coordinador del estudio y director científico de la empresa Bionos Biotech, Jose Luis Mullor.

El síndrome de Usher, que afecta a 4,2 por cada 100.000 niños nacidos vivos en España y se caracteriza porque los afectados sufren sordera y pérdida gradual de la vista, es la principal causa de la sordoceguera congénita. Los afectados nacen con sordera o hipoacusia, y gradualmente pierden visión al final de su infancia o en la adolescencia.

Para avanzar en el conocimiento de las causas de esta enfermedad, los científicos trabajaron con embriones de pez medaka (Oryzias latypes), un organismo que resulta muy útil como modelo para estudios genéticos, pues los resultados que se obtienen son equiparables a los que se conseguirían en mamíferos.

En este caso, se investigó el gen Ol-Ush2a cuya estructura, expresión y función es muy similar a USH2A, uno de los genes humanos implicados en el Síndrome de Usher tipo 2. Los resultados del estudio de este gen en embriones del pez medaka en diferentes etapas de desarrollo, sugieren que el gen Ol-Ush2a podría desempeñar un papel fundamental en el desarrollo o mantenimiento de fotorreceptores retinianos y células cocleares.

En este sentido, el defecto de Ol-Ush2a en el pez medaka causa defectos del desarrollo embrionarios (ojos y cabeza pequeños, malformaciones de otolitos y cuerpos acortados con la cola curvada) que recuerdan el síndrome de Usher.

INVESTIGACION CONJUNTA

En esta investigación, liderada por la empresa biotecnológica valenciana Bionos Biotech, SL., han colaborado científicos del CIBER de Enfermedades Raras (CIBERER), el Grupo de Investigación en Enfermedades Neurosensoriales del Instituto de Investigación Sanitaria La Fe, la Unitat de Recerca del Hospital Joan XXIII, el Institut de Investigació Sanitaria Rovira i Virgili de Tarragona y los Servicios de Oftalmología y Otorrinolaringoloría, así como la Unidad de Genética y Diagnóstico Prenatal del Hospital La Fe de Valencia.

Bionos Biotech, es una empresa especializada en el diseño y desarrollo de soluciones a medida de I+D para la industria farmacéutica, agroalimentaria y cosmética que lleva ya más de un año de trayectoria.

Entre las actividades de la empresa destaca la investigación desarrollada por su plataforma toxicológica, que se basa en la utilización de embriones de peces (medaka y zebrafish) y cultivos celulares.

Los embriones de peces se comportan de manera similar a los embriones mamíferos, y los ensayos están reconocidos por la comunidad científica, por la OECD, normas ISO y la legislación europea. Asimismo, la empresa desarrolla diferentes ensayos para la validación funcional de moléculas y para estudiar la funcionalidad de productos de la industria alimentaria y de cosmética.

fuente:www.lavanguardia.com

Convocatoria de Ayudas a la Investigación FUNDALUCE

La Fundación Lucha contra la Ceguera (FUNDALUCE), convoca el concurso público año 2014, para atender a la financiación de un proyecto de investigación sobre posibles estrategias terapéuticas concretas, en el campo de la retinosis pigmentaria, por un período de dos años y por un importe de 24.000 euros (veinte cuatro mil euros) y a un solo proyecto.

Las condiciones generales de la presente convocatoria son las siguientes:

En la asignación de las ayudas, los proyectos serán evaluados por la Agencia Nacional de Evaluación y Prospectiva (ANEP) y el Comité Asesor de Expertos de FARPE y FUNDALUCE y se tendrán en cuenta entre otros los siguientes criterios:

La calidad científico-técnica y viabilidad de la propuesta. Objetivos, contenido innovador, metodología, plan de trabajo. Viabilidad de la propuesta de acuerdo con el potencial del grupo investigador. Adecuación del tamaño y dedicación del grupo.
Evaluación del equipo investigador. Actividad investigadora desarrollada por el Investigador principal y el grupo de investigación en relación con los recursos recibidos.
La actividad investigadora desarrollada previamente.
La colaboración con otros grupos de investigación, nacionales y/o internacionales, y el carácter multidisciplinar del proyecto investigador.
Presupuesto. Adecuación de los recursos financieros y de la duración del proyecto a los objetivos propuestos.
La cofinanciación de los proyectos por otras entidades públicas y/o privadas de reconocido prestigio.

Quedan excluidos de la presenta convocatoria aquellos proyectos que durante el presente año reciben financiación por parte de FUNDALUCE.

El plazo de presentación de solicitudes estará abierto hasta el jueves 31 de octubre de 2014.

Las bases de la convocatoria estarán a la disposición de todas las personas interesadas en el domicilio social de la Fundación Lucha contra la Ceguera (FUNDALUCE) y en la Federación de Asociación de Retinosis Pigmentaria de España (FARPE), c/ Montera, 24-4ºJ, 28013 Madrid. Telf/fax: 915 320 707
Página web: www.retinosisfarpe.org
E-mail: farpe@retinosisfarpe.org

CONVOCATORIA AYUDAS A LA INVESTIGACIÓN 2014
BASES AYUDAS FUNDALUCE 2014
MODELO DE SOLICITUD 2014

EL OJO Y EL CEREBRO

Publicado por Manuel Akberto Haba
La visión humana es mucho más compleja de lo que uno piensa, y recién ahora comienza a entenderse el proceso por el cual se recrea el campo visual en el cerebro, y cómo se integra con otros sentidos y, en definitiva, con la conciencia.
Para la mayor parte de nosotros, la capacidad de ver e interpretar lo que nos rodea nos parece como automático y muy rara vez nos ponemos a pensar cuan sorprendente es el proceso. Somos capaces de percibir el color, la forma y el movimiento, sin llegar ni siquiera a pensar sobre ello. A diferencia de la visión robótica, somos capaces de reconocer los objetos familiares y diferenciarlos inmediatamente de aquellos no familiares. Reconocemos una silla como una silla, cualquiera que sea el ángulo del que la miremos, y aún la reconocemos si está patas para arriba o si está parcialmente oculta por una mesa. Sutiles diferencias de las caras de las personas son suficiente para identificarlas con un individuo en particular, ello aún cuando no re-cordemos su nombre. Más asombroso aún, somos capaces de apreciar simultáneamente muchas facetas de una intrincada imagen visual.
¿Cómo nos manejamos para ver el mundo alrededor nuestro en toda su complejidad? Esta pregunta ha mantenido ocupado a los filósofos por miles de años, pero sólo en las últimas décadas hemos comenzado a disponer de técnicas de investigación neurobiológica que nos están permitiendo entender como el cerebro se maneja con toda la información que entra por nuestros ojos. Comenzamos a entender la complejidad de la visión, e incluso los mecanismos de la conciencia de ella.
A comienzos del actual siglo, el anatomista español Santiago Ramón y Cajal y el psicólogo inglés Charles Sherrington, sentaron las bases de la ciencia que hoy llamamos “neurobiología”. Ellos demostraron que el secreto de las maravillosas capacidades cerebrales residía básicamente en su “conectividad”, es decir, los miles de millones de interconexiones entre los diferentes grupos de células nerviosas. Teniendo esto presente, para comenzar a entender la visión es necesario, en primer término, seguir los caminos que la información visual recorre desde el ojo hasta su recreación en el cerebro.
La información visual llega a nosotros en forma de luz, con la longitud de onda que corresponde a la fracción visible del espectro (en-tre 300 a 700 nanómetros), y que es reflejada por los objetos que están a nuestro alrededor. Esa luz entra al ojo a través de la ventana transparente de la “cornea”, y es enfocada por el “lente cristalino”, formando una imagen invertida en la “retina”, del mismo modo que sucede en una cámara fotográfica. La mitad superior de la retina, recibe la luz proveniente de la mitad inferior del campo visual y viceversa. Del mismo modo, el lado izquierdo de la retina recibe la luz del lado derecho del campo visual, mientras que el derecho, la recibe del izquierdo.
Esto tiene consecuencias muy interesantes para la ruta que tiene que seguir la visión hasta los centros del cerebro. La “corteza cerebral”, que es la zona más externa que envuelve el tejido cerebral, y que concentra la mayor parte de las células nerviosas, es el lugar donde se procesa la información. El cerebro tiene dos mitades o hemisferios, y esta organizado en forma tal que cada una de las cuales recibe información del lado opuesto del organismo. Así, por ejemplo, la información sensorial y motora relacionada al lado derecho de nuestro cuerpo, va a la corteza del lado izquierdo. Lo mismo ocurre con la visión.
“La corteza visual” izquierda, localizada en la parte posterior del cerebro, procesa información del campo visual derecho. En el ojo izquierdo, esta información cae en el lado izquierdo de la retina. Largas fibras llamadas “axones”, que nacen de las células nerviosas de esta parte de la retina, entran al nervio óptico y pasan, en su camino, al mismo lado de la retina. Pero en el ojo derecho, el axón proveniente del lado izquierdo de la retina, debe cruzar una estructura llamada “Quiasma Optico” y, de este modo, ellos también alcanzan el lado izquierdo del cerebro. De esta forma, la información de ambos ojos, que dicen relación con la misma parte del campo visual, viajan juntas hasta alcanzar el mismo lado del cerebro (figura 2, ver líneas rojas y azules).
En su camino hacia la corteza, el nuevo grupo de axones, transportando información del lado opuesto, pasa el tracto óptico al “núcleo geniculado lateral” (fig. 2). Esta estructura, altamente organizada en el cerebro medio, tiene seis capas. Los axones de cada ojo terminan en este núcleo en capas separadas, tres por cada ojo. Los impulsos separados de los dos ojos no se combinan hasta que ellos alcanzan la corteza. La conducción continúa, de modo que los axones de las células nerviosas del núcleo geniculado lateral son llevados en un paquete llamado “radiación óptica”, que termina en conexiones con la corteza cerebral en la parte posterior del cerebro.
Análisis de imágenes paso a paso
El análisis de la enorme cantidad de información que entrega una imagen visual, comienza en el ojo mismo. La retina de cada ojo contiene 126 millones de células
fotorreceptoras, pero solo salen por el nervio óptico un millón de axones. Estos axones son los que llevan la salida de las “células del ganglio retinal”, cada uno de los cuales integra la respuesta de fotorreceptores de una pequeña parte de la retina, que se denomina su “campo receptivo”. La forma en que estos campos receptivos están organizados es crítica para que la retina ejecute su primer análisis de forma, color y movimiento.
Cada campo receptivo es una unidad circular de retina, con la característica que la célula ganglionar responde diferentemente según sea que la luz caiga en el centro del circulo o en el área que la rodea. “Las células centrales o las células periféricas”, como su nombre la indica, aumentan su actividad si la luz cae en el centro de su respectivo campo o disminuye si la luz está en su anillo externo. Otras células ganglionares tienen la respuesta opuesta. El efecto combinado de las células ganglionares se envía al cerebro como un mapa del campo visual, que destaca áreas en que hay cambios en el nivel de iluminación, como también los ángulos de un objeto. El mapa también incluye información acerca de colores: una proporción de las células ganglionares integran salidas de los tres tipos de “conos” en la retina: fotorreceptores que son sensitivos respectivamente a la luz azul, verde y roja.
Una vez que la retina ha grabado donde está todo en el mundo visual, viaja por los axones y las células que tienen que ver con las partes del campo visual, también tienden a estar físicamente cercanas en el cerebro. El núcleo geniculado lateral repite, más o menos igual, el mapa creado por las células ganglionares.
El área cortical, donde la radiación óptica termina, se llama “corteza visual primaria”, o V4 (fig. 3), que aparentemente es homogéneo, pero que tiene un aspecto diferente cuando se mira al microscopio, por lo que también se llama “corteza estriada”. El área cortical que la rodea se llama “corteza preestriada” o “corteza de asociación”. Hasta muy recientemente, los científicos asumían que la corteza visual primaria ejecutaba la mayor parte del análisis de la información visual y que luego pasaba el resultado a las áreas de asociación. De acuerdo a esta creencia, las imágenes visuales se “asociarían” con la memoria visual previa, como también con impulsos provenientes de otros sentidos, dando lugar finalmente a la percepción consciente.
Pero este esquema relativamente simple, durante los últimos años ha sido seriamente cuestionado. En ciencias, las suposiciones más peligrosas y que conducen a los mayores errores, son aquellas que incluso no son reconocidas como tales y simplemente se han asumido. Es el caso de la visión, donde todos tenemos un sentimiento subjetivo muy fuerte de “qué es ver”. Cuando miramos una escena, instantáneamente vemos todos sus atributos visuales: color, forma, textura, movimiento, etc. Parece perfectamente natural asumir que todas estas facetas se analizan juntas en un área del cerebro. Y el candidato obvio para esta área es la corteza estriada, que es el área cortical que primero recibe toda la información que proviene desde los ojos. El mapeo punto a punto del campo visual en esta área parece confirmar esta idea.
La verdad que, a la luz de lo que ya se va conociendo, nuestra “experiencia visual unitaria” no es un modelo adecuado de como realmente trabaja nuestro cerebro. En los años recientes, los neurobiólogos han aportado evidencias precisas que los diferentes atributos de la imagen visual son en realidad analizados en diferentes áreas del cerebro. Vagamente se pensaba que en la asociación, la corteza jugaba un rol fundamental en el análisis de la forma, movimiento y color. Sin embargo, los datos acumulados en muy pocos años, han echado por tierra siglos de filosofías. Ha sido precisamente el análisis de algunos extraños efectos, experimentados por pacientes que han sufrido hemorragias cerebrales que han afectado la corteza visual o a partes de ella, los que han hecho replantear las cosas (ver recuadro 1).
Las primeras tentativas para definir las áreas de la corteza especializadas en diferentes funciones se concentraron principalmente en el estudio de las capas de células visibles al microscopio. Tal vez, porque la mayor parte de la corteza visual presenta una estructura microscópica uniforme, los neurocientistas asumieron también que sus funciones eran uniformes. Pero métodos más modernos y recientes han permitido detectar las respuestas de células vivas y al mismo tiempo seguir sus conexiones, todo lo cual ha revelado la existencia de subdivisiones entre las células de la corteza. Así, por ejemplo, la “tomografía de emisión de positrones” (PET), es una tecnología que ha entregado resultados más espectaculares. Por este método se han podido seguir los cambios locales del flujo sanguíneo en el cerebro humano vivo, y más aún, durante ella los sujetos estudiados han podido relatar experiencias subjetivas que inmediatamente se pueden correlacionar con los datos experimentales que entrega el PET.
Corteza visual haciendo imágenes
De todas las áreas visuales, V1 contiene el mapa punto a punto más detallado de la retina. Sus células están organizadas en el más destacado sistema complejo de distintos módulos. Columnas alternativas de células muestran preferencia para responder a estímulos que vienen de un ojo o de otro. Estas “columnas oculares dominantes” están aún sub-divididas, de una manera regular, en “células selectivamente orientadas” que responden a un borde o escanean sus respectivos campos sólo cuando se mantienen en una orientación particular. Todas las células en una columna responden a una orientación, mientras que las células de la columna adyacente responden a una orientación de unos pocos grados diferentes con respecto a la primera, y así hasta que se cubren todas las posibilidades. Hay otras agrupaciones de células en la columna ocular dominante que no están selectivamente orientadas, pero en cambio muestran una tendencia a responder a la luz de determinadas longitudes de ondas. En esta forma V1 preserva la segregación de forma y colores que comienza en la retina.
Pero el V1 además desarrolla un análisis aún más elaborado de estos datos. Esta zona contiene agrupamientos de células que responden no sólo a orientaciones correctas, sino también a movimientos en una dirección particular. Y sus células selectivas de orientación son sensibles no sólo a los límites reales, sin también a los límites ilusorios (ver recuadro 2), creados cuando la corteza comienza a reconstruir un mundo mental de objetos, según las características de luz y obscuridad trasmitidos desde la retina. Los intrincados detalles de V1 ayudan a explicar por qué es el área visual más grande del cerebro, desde el momento que hace un escáner para todo los hechos del campo de vista, representado por una múltiple serie de mapas que se superponen.
Investigaciones realizadas en monos durante las últimas dos décadas, han ido revelando muchas otras áreas visuales distintas, que se han denominado V2, V3, V4 y así sucesivamente. Técnicas como el mapeo por el PET realizadas en humanos, indican que nosotros tenemos áreas visuales especializadas conectadas con V1, que son similares, pero no idénticas, a las del cerebro de los monos.
La mayor parte de los estímulos que parten de V1, se dirigen a un área inmediatamente envolvente llamada V2, donde también hay una serie similar de sobreposición de mapas, representándose todos los hechos de la visión. La zona V2 no sólo tiene células sensitivas al color, movimiento y orientación, sino también células sensitivas a la disparidad, como la pequeña diferencia de visión que se produce en cada uno de los dos ojos, que es la base de la visión esteroscópica. V1 y V2 tienen intrincadas conexiones entre una y otra como también con otras áreas visuales especializadas.
La zona V4 está especializada en la visión de color. Esta no es una función tan definida como parece. Los conos de la retina responden a la luz a diferentes longitudes de ondas, pero no hay una relación estrecha entre la longitud de onda y el color que nosotros percibimos. La longitud de onda reflejada desde un objeto, varía enormemente de acuerdo a las condiciones luminosas. Así las hojas de un árbol aparecen verdes, aún con la escasa luz de la amanecida o estén cubiertas de polvo, o con el sol del mediodía, o con el sol obscuro o aproximándose una tormenta. Alcanzar la percepción del color constante, es el principal objetivo del V4, y esto lo logra comparando la longitud de onda reflejada por grupos u objetos adyacentes con su brillantez general.
La función de V5 es analizar el movimiento, mientras que la de V3 está relacionada con el análisis de forma y profundidad, como por ejemplo, para apreciar cuan distante está un objeto. Aún más compleja es la reciente área descubierta, V6, que dice relación con el análisis de la posición absoluta de un objeto en el espacio. Esta área, por ejemplo, le hace a usted consciente que una revista puesta delante suyo se mantenga en el mismo lugar, si simultáneamente mira a alguien que en ese momento entre a la pieza.
En la medida que la información pasa de un área de visión a otra, las células parecen preocuparse menos de donde está el objeto, y más bien se preocupa de lo que realmente es. Las células V1 responden sólo a un objeto en una pequeña sección del campo visual. Pero las células localizadas en áreas más especializadas, tienden a tener campos receptivos más grandes. Algunas responden a ciertas categorías de objetos, sin preocuparse de donde aparece la imagen en la retina. La antigua idea de que la información visual pasa por una secuencia rígida de células, hasta que alcanza a una célula que responde sólo a una imagen específica, como por ejemplo la imagen de la abuela, ya no se puede mantener con los conocimientos actuales. Pero lo que parece posible es que áreas visuales que codifican la información con relación a objetos complejos, incluyendo caras, en cada caso compromete a una red que puede ser de más o menos 100 células.
Nuestra percepción resulta de una selección y síntesis de la información disponible. Es decir, nosotros no recordamos las cosas simplemente como lo hace una cámara de vídeo. Lo que vemos depende mucho de nuestra experiencia pasada y de la forma que el mundo visual se organiza, un hecho que es la base de muchas ilusiones visuales (recuadro 2).
Viendo y conociendo experiencia consciente
Esta nueva forma de entender el modo en que el cerebro maneja la información visual tiene profundas implicancias en nuestra comprensión de la consciencia y de las más misteriosas y fugaces propiedades de nuestras mentes. Las antiguas ideas sugerían que el análisis primario de la información visual se desarrolla en la corteza y que luego esta información alimentaba, a su vez, información proveniente de otros sentidos. Parecía ser que la información se asociaba luego a la percepción y a la consciencia en algún lugar del cerebro.
En cambio ahora, sabemos que diferentes partes de nuestra consciencia (del color a la expresión de la cara de una persona), se genera simultáneamente en diferentes áreas especializadas. Si una de las partes especializadas se daña, se pierde percepción relevante, produciendo extrañas alteraciones de la consciencia, como percepción de colores sin forma, o la capacidad de ver formas sin movimiento (recuadro 1). Esto indica que todas las partes de nuestra corteza contribuyen directamente a la consciencia, que es el resultado de la íntima interconexión de las áreas corticales especializadas. Verdaderamente la interconexión es tan compleja que su descripción y análisis va a mantener entretenidos a los neurocientistas aún por muchas generaciones.
Partes del cuadro que faltan
Más que todos los órganos del cuerpo, el cerebro depende críticamente del adecuado abastecimiento de sangre. Si se interrumpe el flujo sanguíneo, aunque sea por unos minutos, se producen daños irreversibles en la región cerebral afectada. Una pequeña hemorragia cerebral o una trombosis pueden ser las causas. Desde el momento que las diferentes regiones del cerebro son especializadas para desarrollar funciones específicas, la detención de la sangre en una región específica, puede provocar síntomas diferentes según que parte del cerebro está comprometida. Así, por ejemplo, daños en el área motora de la corteza causan parálisis, como también danos en la corteza visual causan ceguera.
Por lo general, los ataques cerebrales afectan a una gran área del cerebro, la cual acarrea trágicas consecuencias para el paciente. Pero los problemas causados por pequeñas lesiones que dañan pequeñas áreas cerebrales, con frecuencia son muy útiles para los neurólogos, ya que afectan sólo alguna función especifica, hecho que a su vez sirve pare entender mejor como el cerebro maneja la información y controla el comportamiento. Muchas veces estas pequeñas lesiones son casi como un modelo experimental, ya que si se diagnostica muy bien la ubicación y al mismo tiempo se pueden evaluar los daños que producen, se establece una relación de causa-efecto.
Particularmente suceden cosas muy extrañas cuando una pequeña lesión cerebral compromete sólo una parte de la corteza visual. Si se produce un daño de la corteza visual primaria, se produce una completa ceguera del campo visual opuesto. Pero daños que se localizan en zonas especializadas, pueden perturbar algunos aspectos de la visión, dejando el resto indemne.
Louis Verrey, un oftalmólogo suizo, describió en el año 1888 el caso de una paciente de 60 años que sufrió un ataque que le afectó la corteza visual del hemisferio cerebral izquierdo. Como resultado ella no pudo seguir viendo el mundo en colores en el lado derecho de su campo visual, y todo lo que podía ver en ese campo lo veía sombreado y gris. Aún cuando los ataques cerebrales que producen estos efectos son raros, han sido descritos varias veces, proveyendo una sólida información en el sentido de que el color es analizado separadamente de otros elementos de la escena visual. Esta ceguera cortical de color, es a que se llama “acromatopsia” y es diferente de otro tipo común de ceguera de color, que afecta a todo el campo visual y que es debida a una anormalidad de los receptores sensibles a las longitudes de onda de la retina.
Aún más extraño es el caso de una mujer de 43 años de edad que sufrió un ataque cerebral, a consecuencia del cual no pudo ver más objetos en movimiento, mientras que para los objetos estacionarios no presentaba problemas. Esto le causaba considerables dificultades. Por ejemplo, para ella era muy difícil llenar una taza de té, porque el líquido en movimiento ella lo veía como congelado y no podía parar el jarro en el momento oportuno, porque tampoco podía apreciar como la taza se iba llenando. También tenía problemas para cruzar la calle: un automóvil podía verlo muy lejos, cuando repentinamente estaba encima de ella. Esta ceguera que afectaba a la corteza de movimiento, es una demostración que en el cerebro el movimiento se analiza también en un área específica.
Otro tipo de alteración visual hizo famoso al neurólogo Oliver Sacks, que escribió un libro titulado “El Hombre que Confundió a su Mujer con un Sombrero”. Este paciente sufría una incapacidad para reconocer las caras familiares, incluyendo la suya propia. La alteración se llama “prosopagnosia”. Él entendía que es lo que era una cara y podía ver varios elementos de ella, como los ojos, nariz y boca, pero no podía reconocerla como una cara en particular. Aún más raro, es que algunos pacientes con esta condición son incapaces de identificar a nadie por su cara, y sin embargo mantienen la capacidad de reconocer la expresión de una cara, lo que indica que hay otra área cortical especializada en el análisis de las expresiones faciales.
Más extraordinario es aún el fenómeno llamado “ceguera de vista”. Algunas personas que han sufrido daño de la corteza visual primaria, dicen no ser capaces de ver nada en la parte del campo visual afectado, sin embargo cuando se les fuerza, pueden hacer un juicio correcto acerca de la posición, longitud de onda o dirección del movimiento de objetos en la mancha de la ceguera. Un paciente, por ejemplo, podía seguir con sus ojos el desplazamiento de un objeto en una faja en movimiento, sin embargo él afirmaba que no lo podía ver. La explicación más lógica es que la información provenía de un efecto visual sobreviviente de una zona específica debajo de la corteza como, por ejemplo, el núcleo geniculado lateral, pero como no alcanzaba la corteza, la información no estaba disponible pare concretar la conciencia.
Hay más para la visión de los que los ojos pueden ver
Desde el comienzo de esta centuria, los psicólogos se han fascinado con el fenómeno llamado “ilusión visual”, que da un poderoso sentido de una realidad que no existe. Algunos de estos, como la ilusión de movimiento que se experimenta cuando se mira a través de la ventanilla del tren que ha parado en la estación y que es sólo el resultado de la adaptación a una prolongada adaptación en parte del sistema visual. Pero otras experiencias ocurren cuando el cerebro está tratando, en base a su pasada experiencia del mundo visual, creyendo ver lo que no es.
La mayor parte de las veces, esto no causa ningún problema, porque la interpretación más aparente es probablemente la correcta. Figuras ambiguas (figura a) son una excepción. El cerebro puede decidir que la figura es un vaso, o puede decidir que son dos caras puestas de frente. Sin embargo, no puede ver ambas interpretaciones en el mismo momento y la tendencia es alternarla entre una y otra.
Otras ilusiones parecen como ciertas por el ambiente visual que ellas proporcionan y que es imposible ignorar. Los pintores hacen uso del hecho que cuando la luz va decayendo en los objetos causa sombras o producen la sensación de profundidad en sus cuadros. Las líneas convergentes también sugieren distancia y muchas ilusiones ópticas simples, se usan para producir engaños al juzgar sobre el tamaño o la forma de los objetos (figura b).
Otro ejemplo es el de contornos ilusorios, donde el cerebro extiende líneas parciales para crear una forma que no existe (figura c). El hecho curioso aquí, es la sensación muy poderosa que el triángulo ilusorio tiene mayor brillantez que el espacio que lo rodea. Haciendo una razonable hipótesis de los elementos de esta escena, es el cerebro que decide que hay un triángulo brillante sobre los otros objetos.

Si Fleming trabajara hoy en un laboratorio español…

Si Fleming trabajara hoy en un laboratorio español…
por Enrique J. de la Rosa
El autor describe el tortuoso proceso de obtención de ayudas a la investigación en España, especialmente si los resultados se alejan de los objetivos iniciales o se reformulan los objetivos, como le ocurrió a Fleming. “El Ministerio prima una manera fácil de poderlos fiscalizar, en lugar de promover la obtención de conocimiento y el desarrollo de innovaciones aplicables socialmente”, dice

Quien más y quien menos ha leído algo de la historia del descubrimiento de la penicilina. Alexander Fleming tuvo la capacidad de observación y la intuición de ponerse a estudiar el hongo que, al contaminar accidentalmente sus placas de cultivo, mató las bacterias que estaba creciendo en ellas. Y tuvo la posibilidad de hacerlo, pues si hubiese estado trabajando actualmente en un centro de investigación español, con proyectos públicos, reglamentariamente no habría podido hacerlo. No habría estado autorizado a emplear dinero de su proyecto de investigación para caracterizar el hongo y la sustancia bactericida que producía, la penicilina.

Para poder haberlo hecho, tendría que haber tenido especificado en su proyecto de investigación, solicitado varios años antes, un objetivo que incluyera dicho trabajo. Por ejemplo, que persiguiera, cuando menos, “la caracterización de productos naturales producidos por hongos con actividad sobre bacterias”. Y tener algo de suerte para que los evaluadores no le hubieran denegado el proyecto por demasiado vago o poco realista. Y, aún más, debiera haber previsto que iba a encontrar, o al menos a buscar, “una actividad fúngica capaz de inducir la muerte de las bacterias”.

“Más que intuición de saber que se hallaba ante una observación de potencial interés, [Fleming] tendría que haber tenido capacidad de predecir el futuro”

Quizás esto les parezca una exageración, pero no hay más que ir a los impresos de la convocatoria de 2013 de proyectos de I+D+i para que puedan comprobarlo. Por ejemplo: “resumen: debe contener los aspectos más relevantes, los objetivos propuestos y los resultados esperados. Su contenido podrá ser publicado a efectos de difusión si el proyecto resultara financiado en esta convocatoria”. Un poco más adelante en el impreso de solicitud, el futuro premio Nobel habría tenido que plantear “hipótesis y objetivos del proyecto: Describa las razones por las cuales se considera pertinente plantear esta investigación, la hipótesis de partida y los objetivos generales perseguidos. Enumere brevemente, con claridad, precisión y de manera realista (acorde con la duración prevista del proyecto), los objetivos específicos”. En resumidas cuentas, que más que intuición de saber que se hallaba ante una observación de potencial interés, tendría que haber tenido, unos años antes de que se le contaminaran las placas, capacidad de predecir el futuro.

Y no se piense que es fácil salir del paso con generalidades, pues más adelante habría tenido que plasmar sus descubrimientos futuros en un “cronograma: para cada objetivo deben indicarse: el investigador responsable del mismo, los participantes involucrados, el período de ejecución (expresado en trimestres) y los hitos y entregables esperados con indicación del trimestre previsto (Tx) para su consecución”. ¡Menos mal que podría haber simplemente reseñado 3er trimestre de 1928, y no el día exacto, 22 de septiembre!

“No es que no se pueda hacer buena ciencia en España, es que los requisitos burocráticos nos hacen cada vez menos competitivos”

El quid de la cuestión son esas dos palabras que pretenden dar concreción a los resultados de la investigación, “hitos y entregables”, más allá del supuesto caótico quehacer de los investigadores. Hitos y entregables, palabras que resultan tan ajenas al trabajo en un laboratorio académico que nuestras propias autoridades consideraron oportuno aclarar en una circular posterior. Con la mejor voluntad del mundo, nos ponen de ejemplo los cimientos de una casa, la instalación del gas, un diagrama técnico, etc., para ver si nos aclaramos. Siendo franco, los resultados del descubrimiento de la penicilina podrían haber sido referidos como hitos (caracterización del hongo, producción de extractos activos, etc.) y entregables (suministro de sustancia enriquecida, patente, etc.). Pero con eso no resolvemos el problema de la serendipia: ese descubrimiento que no se está buscando.

El futuro Sir Alexander siguió su intuición y empleó su creatividad. Se puso a estudiar aquel hongo contaminante, iniciando un camino que, años más tarde, llevó a la caracterización y posibilitó el uso de la penicilina, lo que ha salvado millones de vidas. Si Fleming hubiese hecho esto hoy en un laboratorio español, recibiría varios años después unos enormes listados de gastos rechazados, en los que los interventores económicos habrían detectado irregularidades y solicitado su reintegro.

Muy probablemente la mayoría de ellos serían subsanables, dado que la dinámica actual es rechazar gastos para los que no se ha explicitado a qué objetivo concreto se vincula el gasto. Normalmente son reactivos o aparatos que se emplean para varios objetivos, sino todos los del proyecto. Pero, ciertamente, todo el dinero empleado en caracterizar el hongo Penicillium y la penicilina tendría que haber sido devuelto con intereses de demora.

Hay otra alternativa. Si Fleming hubiese trabajado en la actualidad en un centro de investigación español, la penicilina no habría sido descubierta en España. Porque también en los proyectos centrados en la innovación y la transferencia de tecnología, por ejemplo el programa INNPACTO, los requisitos burocráticos son una enorme traba a la innovación.

“España necesita una interacción entre el mundo académico y el empresarial que permita desarrollar nuevos productos a partir de la proyección de los resultados académicos”

Innovar, según el diccionario de la RAE, es “mudar o alterar algo, introduciendo novedades”. Es verdad que cuanto más avanzado esté un producto, más concretos pueden y deben ser sus planes de desarrollo y comercialización. Pero España necesita una interacción entre el mundo académico y el mundo empresarial que permita desarrollar nuevos productos a partir de la proyección de los resultados académicos. Y hay que introducir muchos cambios y novedades para lograr un producto comercializable a partir de unos resultados de laboratorio.

Permítanme contar aquí mi experiencia personal con un proyecto INNPACTO, en el que pretendíamos desarrollar nuevos fármacos para enfermedades degenerativas de la retina. Nuestros resultados nos habían llevado lejos de los objetivos originales del proyecto, pero no de su finalidad. Por ello, tuvimos un par de reuniones para intentar reformular objetivos introduciendo novedades. Muy amablemente nos explicaron que “la intervención económica” no aceptaría dichos cambios. Por ello, era mejor renunciar al proyecto ahora, y así evitar que nos hicieran devolver el dinero, con intereses, varios años después. Podíamos, por supuesto, solicitar otro proyecto y, con suerte, desarrollar los nuevos objetivos un par de años más tarde. Con el mismo espíritu aclaratorio que he comentado anteriormente, nos pusieron el ejemplo de hacer cacerolas. Otros colegas me han comentado que les han puesto el ejemplo de construir una carretera. No dudo de que se pueda hacer un proyecto completamente definido para la fabricación de una cacerola, o para la construcción de una carretera. Pero la ciencia tiene una componente exploratoria, una componente de descubrir lo inesperado que he tratado de ilustrar con el ejemplo de la penicilina.

“No dudo de que se pueda hacer un proyecto definido para una cacerola, o una carretera. Pero la ciencia tiene una componente exploratoria, de descubrir lo inesperado”

Tanto los requisitos de los proyectos de investigación, como los de colaboración público-privada y transferencia, denotan un profundo desconocimiento del trabajo de investigación y de innovación. Parece que en el Ministerio prima una manera fácil de poderlos fiscalizar, en lugar de promover la obtención de conocimiento y el desarrollo de innovaciones aplicables socialmente. No es que no se pueda hacer buena ciencia en España, es que los requisitos burocráticos nos hacen cada vez menos competitivos, tanto en ciencia básica como en la transferencia de sus posibles aplicaciones. Hay, por tanto, otra alternativa. Si Fleming hubiese trabajado en un centro de investigación español… se habría marchado de España. ¿Les suena?

PS.- Algún compañero me ha indicado que los formatos de solicitud de proyecto en la Unión Europea, EEUU y otros países son básicamente los mismos. La diferencia radica en que toda esa información se empleé para la evaluación y el seguimiento científico, buscando tener una imagen más completa del equipo de investigación, o para fiscalizar económicamente la labor investigadora. En cualquier caso, no me consuela en absoluto que en otros países también se apueste por la ciencia previsible.

— Enrique J. de la Rosa, investigador Científico del Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC.

Fuente: esmateria.com

FEDER firma un convenio con la Universidad de Valencia para trabajar en la enseñanza y la investigación de las enfermedades raras

-Dicho convenio fue firmado por Almudena Amaya, Delegada en la Comunidad Valenciana de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) y Esteban Morcillo, Rector de la Universidad de Valencia

-Amaya afirmó “Poder trabajar conjuntamente con la Universidad de Valencia permitirá acercar las enfermedades poco frecuentes a los alumnos y a la sociedad en general.”

30 de Junio – La Federación Española de Enfermedades Raras ha firmado con la Universidad de Valencia un convenio de colaboración para trabajar de forma conjunta en la enseñanza y la investigación de las enfermedades poco frecuentes.
Dicho convenio ha sido firmado por Esteban Morcillo, Rector de la Universidad de Valencia, y Almudena Amaya, Delegada de FEDER en Comunidad Valenciana.

Gracias a este convenio, se trabajará en la formación de personal, se facilitará el desarrollo de líneas de investigación de interés respectivo y se favorecerá la participación del personal docente, médico e investigador en cursillos, coloquios, seminarios o congresos.

Del mismo modo, se estudiará el desarrollo de programa de formación relacionados con las enfermedades raras y se ofrecerá el uso de las instalaciones de ambas instituciones para el desarrollo de cursos de formación o de divulgación sobre estas patologías.

Entre los proyectos inmediatos se encuentra la puesta en marcha de la asignatura optativa “Enfermedades Raras”. La materia será impartida por el Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina y Odontología a partir del curso 2015-2016, con la colaboración de otros departamentos de la Facultad.

También está previsto que se facilite que alumnos de la Facultad de Medicina realicen trabajos de fin de grado y prácticas extracurriculares y curriculares en las diversas asociaciones que forman parte de FEDER.

La firma del convenio contó con la presencia de Federico Pallardó, decano de la Facultad de Medicina y Odontología; Luis Aparicio, Secretario de la Facultad; y de María José Añón, Secretaria General de la Universidad de Valencia.

Esteban Morcillo, mostró su satisfacción por la firma del acuerdo y declaró “La Universitat de Valencia ni puede ni quiere dar la espalda a los problemas que afectan a la sociedad, y con este convenio se da un paso más en esta colaboración con los movimientos sociales, con las asociaciones, que están contribuyendo a un cambio de paradigma”

Por su parte, Almudena Amaya, afirmó “Poder trabajar conjuntamente con la Universidad de Valencia permitirá acercar las enfermedades poco frecuentes a los alumnos y a la sociedad en general. En FEDER consideramos muy importante llevar a cabo estos proyectos que nos ayudan en nuestra labor”

María Tome; Rebeca Simón
Dpto. Comunicación y Captación de Fondos- FEDER
comunicacion@enfermedades-raras.org
Federación Española de Enfermedades Raras- 91 533 40 08
C/ Pamplona, 32 – Madrid

FEDER firma un convenio con la Universidad de Valencia para trabajar en la enseñanza y la investigación de las enfermedades raras

-Dicho convenio fue firmado por Almudena Amaya, Delegada en la Comunidad Valenciana de la Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER) y Esteban Morcillo, Rector de la Universidad de Valencia

-Amaya afirmó “Poder trabajar conjuntamente con la Universidad de Valencia permitirá acercar las enfermedades poco frecuentes a los alumnos y a la sociedad en general.”

30 de Junio – La Federación Española de Enfermedades Raras ha firmado con la Universidad de Valencia un convenio de colaboración para trabajar de forma conjunta en la enseñanza y la investigación de las enfermedades poco frecuentes.
Dicho convenio ha sido firmado por Esteban Morcillo, Rector de la Universidad de Valencia, y Almudena Amaya, Delegada de FEDER en Comunidad Valenciana.

Gracias a este convenio, se trabajará en la formación de personal, se facilitará el desarrollo de líneas de investigación de interés respectivo y se favorecerá la participación del personal docente, médico e investigador en cursillos, coloquios, seminarios o congresos.

Del mismo modo, se estudiará el desarrollo de programa de formación relacionados con las enfermedades raras y se ofrecerá el uso de las instalaciones de ambas instituciones para el desarrollo de cursos de formación o de divulgación sobre estas patologías.

Entre los proyectos inmediatos se encuentra la puesta en marcha de la asignatura optativa “Enfermedades Raras”. La materia será impartida por el Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina y Odontología a partir del curso 2015-2016, con la colaboración de otros departamentos de la Facultad.

También está previsto que se facilite que alumnos de la Facultad de Medicina realicen trabajos de fin de grado y prácticas extracurriculares y curriculares en las diversas asociaciones que forman parte de FEDER.

La firma del convenio contó con la presencia de Federico Pallardó, decano de la Facultad de Medicina y Odontología; Luis Aparicio, Secretario de la Facultad; y de María José Añón, Secretaria General de la Universidad de Valencia.

Esteban Morcillo, mostró su satisfacción por la firma del acuerdo y declaró “La Universitat de Valencia ni puede ni quiere dar la espalda a los problemas que afectan a la sociedad, y con este convenio se da un paso más en esta colaboración con los movimientos sociales, con las asociaciones, que están contribuyendo a un cambio de paradigma”

Por su parte, Almudena Amaya, afirmó “Poder trabajar conjuntamente con la Universidad de Valencia permitirá acercar las enfermedades poco frecuentes a los alumnos y a la sociedad en general. En FEDER consideramos muy importante llevar a cabo estos proyectos que nos ayudan en nuestra labor”

María Tome; Rebeca Simón
Dpto. Comunicación y Captación de Fondos- FEDER
comunicacion@enfermedades-raras.org
Federación Española de Enfermedades Raras- 91 533 40 08
C/ Pamplona, 32 – Madrid