Retinosis Pigmentaria

Aunque cada caso es diferente, la progresión más habitual suele seguir estas fases:

1

Fase Inicial: Ceguera Nocturna

Aparecen problemas para adaptarse a la oscuridad o ver con poca luz. Puede comenzar en la infancia, adolescencia o juventud.

2

Fase Intermedia: Pérdida de Visión Periférica

La reducción del campo visual progresa lentamente y aparece la característica “visión en túnel”. La visión central suele mantenerse durante años.

3

Fase Avanzada: Afectación de la Visión Central

En algunos casos, la enfermedad puede afectar también a los conos, provocando disminución de agudeza visual y mayor dificultad para realizar tareas cotidianas.

La velocidad de progresión puede variar mucho entre personas.

Diagnóstico

El diagnóstico de la Retinosis Pigmentaria se realiza mediante una exploración oftalmológica completa y pruebas específicas como:

  • Fondo de ojo.
  • Campo visual.
  • Electroretinograma (ERG).
  • Tomografía de coherence óptica (OCT).
  • Autofluorescencia retiniana.
  • Estudio genético.

En la exploración pueden observarse signos característicos como pigmentos en forma de “espículas óseas”, estrechamiento de los vasos sanguíneos o palidez del nervio óptico.

Genética y Formas de Presentación

La Retinosis Pigmentaria es una enfermedad hereditaria causada por mutaciones genéticas. Actualmente se conocen más de 150 genes relacionados con la enfermedad.

La transmisión puede ser:

  • Autosómica dominante.
  • Autosómica recesiva.
  • Ligada al cromosoma X.
  • Casos esporádicos sin antecedentes familiares conocidos.

Forma No Sindrómica

La enfermedad afecta únicamente a la retina y la visión.

Forma Sindrómica

La RP aparece asociada a otras alteraciones del organismo. Algunos ejemplos son el Síndrome de Usher (RP y pérdida auditiva) y el Síndrome de Bardet-Biedl.

Conocer el gen responsable es fundamental para comprender la evolución de la enfermedad y valorar posibles tratamientos o ensayos clínicos. Por ello, el estudio genético es una herramienta clave.

Tratamientos e Investigación

Actualmente no existe una cura definitiva para la mayoría de los casos de RP, pero sí existen tratamientos y ayudas que pueden mejorar la calidad de vida.

  • Ayudas de baja visión.
  • Filtros y protección solar.
  • Tratamiento del edema macular.
  • Cirugía de cataratas.
  • Rehabilitación visual.
  • Asesoramiento genético.

La investigación en terapias génicas, terapia celular y nuevos tratamientos neuroprotectores avanza de forma muy significativa en los últimos años.

Apoyo y calidad de vida

La RP no solo afecta a la visión, sino también a aspectos emocionales, sociales y laborales. El acompañamiento psicológico, el acceso a información fiable y el apoyo de asociaciones de pacientes son fundamentales para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas y sus familias.

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