Distrofias cono/bastones
Las distrofias cono/bastones son un grupo de enfermedades hereditarias de la retina en las que se produce una degeneración progresiva de los fotorreceptores, afectando principalmente a los conos y, con el tiempo, también a los bastones.
Estas enfermedades comparten características tanto de la retinosis pigmentaria como de la enfermedad de Stargardt, por lo que pueden presentar síntomas mixtos de afectación central y periférica.
Dentro de este grupo también se incluyen las distrofias de conos, en las que la afectación inicial es predominantemente central.
Síntomas principales
La sintomatología puede variar, pero suele combinar alteraciones de la visión central y periférica:
Disminución de la agudeza visual
Es uno de los síntomas más frecuentes debido a la afectación inicial de los conos.
Alteración de la visión de los colores
Se produce dificultad para distinguir colores, especialmente en fases tempranas de la enfermedad.
Fotofobia
La sensibilidad a la luz intensa es frecuente y puede resultar muy molesta en la vida diaria.
Reducción del campo visual
Con la progresión de la enfermedad pueden afectarse también los bastones, provocando pérdida del campo visual periférico.
Mala adaptación a la oscuridad
Puede aparecer dificultad progresiva para ver en ambientes con poca iluminación.
Tipos de distrofias cono/bastones
Distrofia de conos
En esta forma predomina la afectación de los conos:
- Pérdida precoz de visión central.
- Alteración importante de los colores.
- Fotofobia marcada.
- Campo visual periférico inicialmente conservado.
Distrofia cono-bastón
En este tipo se afectan progresivamente ambos tipos de fotorreceptores:
- Inicio con afectación central.
- Posterior pérdida del campo visual periférico.
- Síntomas similares a una retinosis pigmentaria atípica.
Evolución habitual
La evolución es progresiva y variable según el subtipo genético.
Fase inicial
Afectación predominante de la visión central, con dificultad para leer o reconocer detalles finos.
Fase intermedia
Aparecen alteraciones más marcadas en la visión de los colores y una mayor sensibilidad a la luz intensa.
Fase avanzada
Puede producirse una afectación importante tanto de la visión central como de la periférica, reduciendo significativamente el campo visual.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la exploración oftalmológica y pruebas funcionales de retina. Las pruebas más habituales incluyen:
- Fondo de ojo.
- Electroretinograma (ERG).
- Tomografía de coherencia óptica (OCT).
- Campo visual.
- Autofluorescencia retiniana.
- Estudio genético.
El electroretinograma (ERG) es una prueba clave para diferenciar con precisión el grado de afectación que presentan tanto los conos como los bastones.
Genética y herencia
Las distrofias cono/bastones tienen origen genético y pueden estar causadas por múltiples genes distintos.
La herencia puede ser:
- Autosómica dominante.
- Autosómica recesiva.
- Ligada al cromosoma X (menos frecuente).
El estudio genético es fundamental para:
- Confirmar el diagnóstico.
- Identificar el subtipo genético.
- Realizar asesoramiento genético familiar.
- Orientar posibles opciones terapéuticas futuras.
Tratamiento y seguimiento
Actualmente no existe una cura definitiva, pero sí medidas de apoyo que ayudan a mantener la calidad de vida.
El manejo incluye:
- Seguimiento oftalmológico especializado.
- Ayudas de baja visión.
- Filtros solares para controlar la fotofobia.
- Rehabilitación visual.
- Adaptaciones escolares o laborales.
- Asesoramiento genético.
La investigación en terapias génicas y tratamientos neuroprotectores continúa avanzando activamente.
Calidad de vida y apoyo
Estas distrofias pueden afectar tanto a la visión central como a la periférica, por lo que el impacto funcional puede ser importante. El diagnóstico precoz, la rehabilitación visual y el apoyo especializado son clave para favorecer la autonomía personal.

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