Enfermedad de Leber
La Enfermedad de Leber, también conocida como Amaurosis Congénita de Leber (ACL), es una distrofia retiniana hereditaria grave que afecta a la retina desde el nacimiento o los primeros meses de vida.
Se caracteriza por una pérdida visual muy severa en edades muy tempranas y forma parte del grupo de distrofias hereditarias de retina.
La enfermedad puede presentar una gran variabilidad clínica, tanto en la intensidad de los síntomas como en los hallazgos en la exploración oftalmológica.
Síntomas principales
Los signos suelen aparecer durante el primer año de vida:
Muy baja agudeza visual
La visión es muy reducida desde el nacimiento o la primera infancia.
Fotofobia
Existe sensibilidad intensa a la luz, que puede resultar molesta o incapacitante.
Nistagmo
Movimientos involuntarios y rítmicos de los ojos, que pueden ser de tipo pendular o de búsqueda.
Signo óculo-digital de Franceschetti
Es característico que el niño se presione o frote los ojos de forma repetida con los dedos o los puños debido a la baja visión.
Pupilas poco reactivas
Las pupilas pueden responder de forma débil a la luz.
Hallazgos en la exploración
Los hallazgos en el fondo de ojo pueden ser muy variables según la fase y la persona:
- Fondo de ojo normal en fases iniciales.
- Papila óptica pálida.
- Aspecto de “sal y pimienta” en la retina.
- Retinopatía pigmentaria.
- Alteraciones maculares o colobomas en algunos casos.
Evolución habitual
La enfermedad suele manifestarse desde el nacimiento y presenta una evolución variable.
Inicio precoz
Los síntomas están presentes desde el primer año de vida.
Estabilización variable
En algunos casos la visión se mantiene muy reducida pero estable durante años.
Progresión y complicaciones
Puede existir progresión con afectación adicional de la retina y el nervio óptico, dependiendo del tipo genético específico.
¿Qué ocurre en la retina?
La enfermedad se produce por una alteración profunda en el desarrollo y funcionamiento de los fotorreceptores de la retina.
Con el tiempo se observa:
- Pérdida progresiva de fotorreceptores.
- Degeneración de células ganglionares.
- Atrofia del nervio óptico.
Genética y herencia
La Enfermedad de Leber es principalmente de herencia autosómica recesiva, aunque en raras ocasiones puede ser autosómica dominante.
Actualmente se han identificado múltiples genes implicados en el desarrollo y funcionamiento de los fotorreceptores. El patrón de herencia puede variar según el gen afectado.
El estudio genético permite:
- Confirmar el diagnóstico.
- Identificar el gen responsable.
- Realizar asesoramiento genético familiar.
- Valorar futuras opciones terapéuticas.
Manifestaciones asociadas
En algunos casos pueden aparecer alteraciones adicionales fuera del sistema visual:
- Retraso del desarrollo.
- Dificultades de aprendizaje.
- Problemas neurológicos variables.
Diagnóstico
El diagnóstico se realiza mediante exploración oftalmológica y pruebas específicas:
- Fondo de ojo.
- Electroretinograma (ERG), generalmente muy alterado.
- Tomografía de coherencia óptica (OCT).
- Estudio genético.
- Evaluación neurológica cuando es necesario.
Tratamiento y seguimiento
Actualmente no existe una cura definitiva para la Enfermedad de Leber, pero existen medidas de apoyo que ayudan a mejorar la calidad de vida.
El abordaje incluye:
- Seguimiento oftalmológico especializado.
- Ayudas de baja visión.
- Estimulación visual temprana.
- Rehabilitación visual.
- Apoyo educativo.
- Asesoramiento genético.
La investigación en terapia génica ha avanzado significativamente en algunos subtipos genéticos concretos de esta patología.
Calidad de vida y apoyo
La afectación visual severa desde el nacimiento requiere apoyo temprano y continuo para favorecer el desarrollo visual, cognitivo y social del niño. El acompañamiento familiar, la atención temprana y las asociaciones de pacientes son fundamentales en el proceso de adaptación.

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