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El mito de los suplementos antioxidantes se derrumba

Los complejos de antioxidantes no alargan la vida.

  • Tomar a diario complejos vitamínicos puede ser contraproducente
  • Los radicales libres no son siempre los malos de la película

María Sánchez-Monge | Madrid

¿Tomar suplementos de vitaminas antioxidantes es bueno o malo? En teoría, su función es positiva: contrarrestar el daño oxidativo. Sin embargo, las personas que los consumen de forma habitual no gozan de mejor salud. Es más, una ingesta excesiva puede ser contraproducente e, incluso, incrementar la mortalidad. Si usted toma alguno de estos complejos porque se lo ha recetado su médico para tratar una deficiencia concreta, siga haciéndolo. Lo que cuestionan los expertos es su uso como píldora de la eterna juventud o como revulsivo que mantiene a raya el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y otras dolencias.

Hace años se pensaba que los agentes oxidantes (radicales libres, especies reactivas del oxígeno) eran siempre perjudiciales, pero hoy se sabe que también pueden ser beneficiosos, ya que ejercen ciertas funciones valiosas, como contribuir a la síntesis de energía o potenciar nuestras defensas. La clave está en el equilibrio entre oxidantes y antioxidantes; hay que evitar un exceso en cualquiera de los dos lados de la balanza.

Varios expertos reunidos en Madrid con motivo del XI Congreso de la Federación Europea de Sociedades de Nutrición debatieron sobre las últimas evidencias científicas relativas al papel de los antioxidantes. José Viña, del Departamento de Fisiología de la Faculta de Medicina de la Universidad de Valencia, hizo especial hincapié en la relación entre estos micronutrientes y el ejercicio físico.

El deporte, que es una actividad indiscutiblemente saludable, genera radicales libres. Resulta lógico pensar que el uso de complejos vitamínicos reducirá esos agentes oxidantes. Sin embargo, tal y como apuntó Viña, «el ejercicio moderado es antioxidante». Conclusión: mejor no interferir en los mecanismos de autorregulación de nuestro organismo. «Los antioxidantes pueden ser recomendables para el ejercicio extenuante [como correr un Tour de Francia], pero no para el entrenamiento habitual», precisó.

Una fuente esencial de antioxidantes son las frutas y las verduras. Está demostrado que su consumo es beneficioso para la salud. Según Michael Ristow, profesor de Nutrición Humana de la Universidad de Jena (Alemania), «es un error pensar que estos alimentos son buenos sólo porque tienen antioxidantes; contienen centenares de otros ingredientes que son esenciales para prevenir multitud de enfermedades». Esos otros elementos no se encuentran en las pastillas de vitaminas.

Lo cierto es que los resultados de los ensayos clínicos y las revisiones sistemáticas publicados recientemente dan al traste con las expectativas que había generado este campo de la nutrición. «Suplementos y reducción de la mortalidad y del riesgo de enfermar, ¿otro mito que se desvanece?». Así enunció su conferencia Antonis Zampelas, del Departamento de Ciencia y Tecnología de la Alimentación de la Universidad Agrícola de Atenas (Grecia).

La respuesta es sí; la leyenda ya no se sostiene. En la mayoría de los casos, la administración de las vitamina A, C, E o de selenio no tuvo ningún efecto beneficioso. En algunos estudios, no sólo no se redujo el riesgo de padecer enfermedades, sino que se observó un aumento de la mortalidad. En todo caso, el investigador aclara que «en la mayoría de trabajos que evaluaron la mortalidad se dieron dosis ingentes de antioxidantes».

En definitiva, los expertos abogan por ‘rehabilitar’ a los agentes oxidantes, que no siempre son los malos de la película. En ciertas circunstancias, la administración de antioxidantes es más dañina que beneficiosa.

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25 de Septiembre: día Internacional de la Retinosis Pigmentaria

Desafortunadamente, un año más, las reivindicaciones de la Federación de Asociaciones de Retinosis Pigmentaria de España (F,A,R,P,E,) y de la Fundación Lucha contra la Ceguera (FUNDALUCE), siguen siendo las mismas pues en algunos aspectos, lejos de avanzar, se están experimentado retrocesos y si bien son achacables, en buena medida, a la crisis económica global, no es menos cierto que estamos hablando de un grupo significativo de la población y de sus derechos fundamentales.
Exigimos:

– El compromiso de la administración pública para dedicar fondos a la investigación de las enfermedades heredo degenerativas de la retina.
– La coordinación entre todos los centros donde se investigue sobre estas enfermedades, tanto a nivel nacional como internacional.
– La actuación del Ministerio de Sanidad para que haya un protocolo para el diagnóstico, control y seguimiento, implantado en todo el territorio nacional, junto con la implicación de los servicios de salud de las comunidades autónomas para que dicho protocolo sea viable.
– La implantación de centros de referencia multidisciplinares donde se preste un servicio coordinado e integral, tal y como este grupo de enfermedades requiere.
– Que el diagnóstico genético sea una realidad en todos los hospitales.

Sin embargo, creemos llegado el momento de insistir en otros puntos:

– Es necesario equiparar las enfermedades heredo-degenerativas de la retina, como cuarta causante de ceguera en el mundo y que afecta a todas las edades, con otras enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson que afectan mayoritariamente a la población de más edad, dado el drama social y familiar que provocan.

– Una buena parte de los afectados, durante periodos más o menos largos de su vida, no cumplen los requisitos necesarios para ser declarados como ciegos legales pese a tener dificultades mas que evidentes para llevar una vida normal. Esto los deja en una situación de total desamparo al no poder recurrir a ninguna institución pública o privada que les ayude y no tener cabida en los conductos normales de la seguridad social al tratarse de una enfermedad incurable y sin tratamiento. Estas personas constituyen grandes desconocidos para la sociedad, lo que provoca su mayor aislamiento. Es imprescindible remediar tal situación.

– Son los mismos afectados, familiares y amigos los que deberían darse cuenta de la necesidad de las asociaciones de afectados y contribuir a ellas, no solo económicamente, sino con iniciativas y personalmente. No solo vivimos una crisis económica, también asociativa.

– Sería de esperar que la reforma de la constitución en su artículo 135, no vaya en detrimento de las subvenciones públicas a las asociaciones sin ánimo de lucro, declaradas de utilidad pública, como son las de afectados por retinosis pigmentaria.

Fdo. F.A.R.P.E. y FUNDALUCE