Incapacidad Permanente Total

El trabajador al que se le reconoce la incapacidad permanente total, tiene una reducción en su capacidad laboral que le impide realizar las tareas fundamentales de su trabajo habitual.

Ello le da derecho a percibir una prestación económica del 55% de la base reguladora.

Si el trabajador tuviese reconocida la Incapacidad Permanente Total, cuando cumpla 55 años o más, se le aumentará un 20% la pensión que viniese percibiendo o que tuviese que percibir. Este aumento no se reconoce a los trabajadores por cuenta propia.

Tienen derecho a recibir esta prestación, los trabajadores que reúnan los siguientes requisitos:

  • Haberse reconocido la incapacidad permanente total para la profesión habitual.
  • Estar afiliado o en situación asimilada al alta, en la Seguridad Social.
  • No tener 65 años.
  • Tener cotizados los siguientes periodos:
    • Si la incapacidad deriva de enfermedad común y el trabajador es menor de 26 años, la mitad del tiempo transcurrido desde la fecha en que cumplió 16 años y la fecha del hecho causante.
    • Si la incapacidad deriva de enfermedad común y el trabajador tenga cumplidos 26 años: un cuarto del tiempo transcurrido entre la fecha en que cumplido los 20 años y el día en que hubiese sucedido el hecho causante, con un mínimo en todo caso de 5 años.
      Ademas, una quinta parte del periodo de cotización exigido debe estar compredido dentro de los diez años inmediatamente anteriores a la fecha del hecho causante.
    • Si la incapacidad deriva de la enfermedad profesional o de accidente sea o no laboral, no se exige periodo mínimo de cotización.

Esta incapacidad permanente no impide que el trabajador pueda realizar otras actividades laborales, debiendo comunicar a la Seguridad Social la nueva situación.

Por otra parte, el trabajador que hubiera cesado en la empresa por habérsele reconocido una incapacidad permanente total y después de haber recibido prestaciones de recuperación profesional hubieran recobrado su capacidad laboral, tendrá preferencia absoluta para su readmisión en la última empresa en que se haya trabajado, en la primera vacante que se produzca en su categoría o grupo profesional.

También, la empresa puede readmitir al trabajador en un puesto de trabajo que sea adecuado con su capacidad laboral.

Si se estuviese percibiendo la prestación o subsidio por desempleo y pasa a ser pensionista por incapacidad permanente, podrá optar entre seguir percibiendo la prestación por desempleo hasta su agotamiento o pasar a percibir la pensión por incapacidad.